Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 
 
Entrevistador: Pla Ventura
07/12/2016
POSIDIO PELÁEZ, médico cubano nos habla de la filosofía de su vida, tan unida a la de Facundo Cabral.

E

l doctor Peláez es el referente del cubano ilusionado que anhela un mundo mejor, pero siempre, de forma lamentable, lejos de su Cuba natal. Posidio es uno de los cientos de miles de cubanos que salieron de su tierra con la ilusión de encontrar un mundo mejor; una forma de vida que en Cuba siempre se les ha negado pero que, ellos, como seres humanos, todos sueñan con Europa y América como remedio para todos sus males.

Posidio Peláez, como buen cubano, ama a su tierra y a sus gentes; en su caso, hasta tiene en la isla el reducto de sus padres queridos y demás familia, pero Cuba le asfixiaba porque le frenaba todas sus ilusiones, quebrantaba sus deseos y le impedía lograr un mundo mejor para su persona. Es decir, privado de libertad, el doctor Peláez veía que sus objetivos se le disipaban en el horizonte.

El doctor citado, amante de la filosofía de Cabral llegó a España hace unos años cuando ya había hecho un peregrinaje mayúsculo tras su salida de Cuba puesto que, el primer lugar donde recaló fue en África, en Angola de forma concreta, pero aquello fue un poco de “paso” puesto que su meta era Europa y, de forma muy concreta, España, el lugar donde le acogieron como si de un hijo se tratare.

Por esta razón Posidio está feliz, dichoso junto a nosotros que, para mayor fortuna, hasta recaló junto al mar Mediterráneo y, entre naranjos, ejerce la medicina en un hospital pegadito al mar.


El doctor Peláez con un grupo de amigos en Valencia

-Doctor Peláez, Facundo Cabral nos decía que la vida es el arte del encuentro y tenía razón. Y digo que la tenía porque de no ser por dicho “arte,” yo jamás hubiera encontrado un hombre como usted para gozar de su cariño y amistad. ¿Cómo se siente entre nosotros?

-Que te puedo decir mi querido Luis, estoy como en casa, nunca olvides que mi abuelo era oriundo de esta tierra maravillosa, exactamente de la Coruña.

-Por cierto, tengo entendido que es usted un amante de Facundo Cabral. ¿Qué motivó en su persona el hecho de que el irrepetible Cabral le calara tan hondo?

-De Facundo podré decirte que desde muy joven en mi Cuba natal supe de él, a través de uno de mis más grandes amigos, descendiente también de españoles que por desgracia no está entre nosotros, ha hecho la mudanza, se llamaba José Vango Fernández pero todos le llamábamos el Gallego, con el aprendí mis primeros acordes de guitarra y cantábamos las canciones del maestro, también los ejes de mi carreta, en fin  que ese fue mi primer contacto con las maravillas de Facundo.

.-Es curioso, doctor, que todos los cubanos quieran irse de Cuba cuando, como se sabe, Fidel Castro solía repetir aquello de que no quería que ningún cubano se acostara sin cenar. Me temo que, la máxima de Castro era totalmente falsa porque cientos de miles de cubanos, para cenar, todos los días tuvieron que irse de Cuba. ¿Por qué se marchó usted?


Una imagen inconfundible de Cuba

-Mi problema no era tanto de cenar como de amor a mi profesión. Yo quería ser libre y con mi trabajo ayudar a la gente, pero también sustentar a mi familia, cosa que allí es imposible, además de mi desprecio a este gobierno que nos ha mentido toda la vida, que ilusionó a la gente con sus ideas en inicio progresistas para la época, desvaneciéndose todo con los años, ha sido capaz de llevar a Cuba a la miseria más espantosa, donde se han perdido muchos de los valores que tuvimos. En el 1959 Cuba estaba considerado unos de los países con más solvencia económica, el peso cubano valía más que el dólar, hoy tienen que juntarse una pandilla de 25 pesos para hacer un dólar, en fin Luis, sería una lista interminable.

-El régimen comunista de su amada isla, doctor, barrunto que ha valido muy poco; es decir, Castro derrocó a Batista para hacer lo mismo que el dictador. En los tiempos que vivimos ¿qué futuro cree usted que pueda tener un régimen comunista cuando, como sabemos, es la propiedad privada y la iniciativa de cada cual la que nos hace ser libres?

-Luis, cuando se habla de regímenes totalitarios no podemos hablar jamás de presente, mucho menos de futuro. ¿Crees que alguien que en casi 60 años no ha dado nada pueda hacerlo ahora? Pues no, es de pensar que seguirán en la misma línea, tratando de hacer que el cubano no piense, que no pueda ser dueño de sus actos, lo que es curioso que cada día se les va haciendo más difícil. Creo que el futuro de nuestra bella isla no está en manos de los que la han gobernado por más de cinco décadas.

-A usted le vemos feliz ahora en España pero, por favor, según hemos indagado, antes de llegar usted a nuestra tierra tuvo un periplo amargo por África. ¿Cómo resultó aquello y, ante todo, por qué no se vino directo a la Madre Patria?

-Siempre ha sido complicado emigrar a España, y aunque siempre fue mi objetivo no tenía las condiciones para hacerlo, y me refiero en cuanto a legalidad. En África pasé momentos muy difíciles, como ya hemos hablado pero también muchos muy buenos y prefiero siempre recordar estos que fueron muchos. Pero en verdad mi deseo era llegar aquí ya no solo por mí, sino también por mi pequeña que sabía tendría un futuro mejor.

-Desde la perspectiva nuestra, señor Posidio Peláez, nadie podemos entender que en Cuba tengan ustedes toda la cultura del mundo pero ninguna libertad y, sin duda, mucha hambre. ¿Cómo le podríamos explicar al mundo esa “filosofía” tan extraña? Mucha cultura como le digo, pero todas las carencias del mundo.

-Carencias si, muchas. Lo del hambre es un poco un mito, es verdad que hay dificultades y muchas para la alimentación sobre todo la variedad, pero imagínate que existen muchas paradojas con Cuba. Es un país que se dice la gente tiene hambre, pero todo el mundo esta gordo, nadie tiene dinero pero las tiendas están llenas  y nadie quiere el comunismo pero todos lo aplauden. ¿Qué te parece, es difícil de entender ¿no?

-Algunos suelen decir que Miami –dicho metafóricamente- es la capital de Cuba. ¿Cómo se explica esa cuestión? Puesto que, geográficamente todos sabemos que la capital es La Habana. Explíquese que por ahí debe haber mucho que contar.


Una imagen de Camagüey, la ciudad donde nació el doctor

-No lo creo, aunque entiendo la paráfrasis, la capital de Cuba es la Habana y lo seguirá siendo, la verdad no soy muy partidario de la gente de Miami que está en contra del comunismo, porque lo que trasmiten es que no hay convicciones y que solo añoran el poder por el dinero y las ventajas  que les puede proporcionar, creo que la solución de Cuba está entre los cubanos y sobre todo en los que se han quedado allí, en los que viven el día a día y no piensan en beneficios propios, en fin que eso son temas muy contradictorios. Lo que si te puedo decir es que son ciudades llenas de semejanzas y es muy simple, Miami fue hecha por los cubanos y suplieron lo que nos faltaba con una ciudad parecida.

-El problema de las dictaduras, caso de Cuba por no irnos más lejos es que, sus dirigentes y acólitos todos viven como reyes mientras el pueblo se les muere de hambre. Desde su perspectiva como cubano, ¿cómo entiende usted ese asunto tan macabro?

-Luis, esto sería un tema amplio porque habría que referirse a muchos años de desgobierno donde ellos que llegaron al poder con ropa sucia, pelo largo y por decir algo más, con garrapatas pegadas al cuerpo, hoy son los millonarios, los dueños de un país, capaz de impedir que un cubano vuelva a su patria, en pocas palabras, robar libertades.

-Mala cosa, doctor, que millones de personas tengan que huir de sus respectivos países buscando un trozo de pan y un techo donde refugiarse. Ustedes, los cubanos, no escapan de dicha maldición. Al respecto ¿Qué está pasando en el mundo?

-Ya somos más de tres millones por el mundo, decía el cubano más ilustre, José Martí, cuando un pueblo emigra, sobran los gobernantes, y eso es lo que está pasando en cuba hace mucho tiempo. La gente emigra, no tiene más remedio, sabemos que enfrentamos un grupo de individuos muy poderosos y despiadados, gente que internacionalmente se venden como muy humanos enviando ayuda a otros países, pero hace sucumbir a su pueblo en las mayores vicisitudes  que nadie pueda imaginar y prometiendo lo que hace casi 60 años no cumple.


Una iglesia de Camagüey

-Usted ejerce la medicina en un hospital, por cierto, una profesión en la que ustedes viven y palpan las miserias del ser humano, incluso ven la muerte muy de cerca. ¿Qué es para usted la muerte?

-La muerte siempre he dicho que forma parte de nuestras vidas, lo que sucede es que no nos acostumbramos a ella, sabemos que está ahí acechando y que un día nos tocará a todos hacer la mudanza, pero todos lo vemos lejano, como médico he tenido que verla muy de cerca y no es nada agradable, la gente cree que el medico pierde sensibilidad pero no es así, los que hacemos esta profesión. Los que sentimos el dolor de otro como nuestro, no somos indolentes ante la pérdida, todo lo contrario nos duele mucho el saber que no podemos hacer nada, lo que sucede es que no te puedes detener porque si te detienes se te muere más gente y lo más seguro alguien que no tenía por qué morirse y eso si es muy triste.

-Por cierto, en su caso, ¿cómo se siente cuando tiene que informar al familiar de que el paciente que usted ha atendido ha fallecido?

-Es muy duro, hay que tener templanza pero hay que saber decirlo porque estás dando una mala noticia, sobre todo cuando es alguien joven que nadie espera que se vaya, pero esa es la vida y nosotros pasamos por ese trago amargo muchas veces, no es nada facial amigo mío.

-Convencido estoy, doctor, que la mejor medicina para la humanidad es el amor. ¿Dónde podemos comprar dicho “elixir” para ser felices?

-Nada, el amor lo tenemos que llevar con nuestro día a día,  hay que hacer todo con mucho amor y regresará el doble, de eso no me cabe duda. Nunca olvidemos que el amor es la base de nuestras vidas sin él todo es más difícil y menos llevadero.

-Decía Facundo Cabral que el amor no muere, acaso cambia de lugar. ¿Será eso tan sencillo como nos lo mostraba el astro argentino?

-Seguro que sí, ¿quién es capaz de rebatir algo de lo que dijo el maestro?, tenía toda la razón, donde vayas llevaras ese sentimiento, el más puro, el más sano de todos, el que todo lo puede y el que todo lo da sin pedir nada a cambio.

-No falta quien dice que mucha gente es infeliz por decisión propia. Usted que ha convivido con tantísimas gentes en su periplo por el mundo. Visto desde la perspectiva nuestra, ¿cree usted que alguien, de motu propio, decida ser infeliz?

-No lo creo, la gente pasa por circunstancias en la vida que hacen que puedas ser más feliz o menos feliz, lo que está claro es que a veces no se buscan los recursos para salir de la infelicidad o se valoran más otras cosas, eso depende mucho de lo que se haya vivido y del carácter y la fortaleza interior de cada cual. Nunca olvides lo que decía Pablo Neruda, TU ERES EL RESULTADO DE TI MISMO.

-Por favor, doctor, ¿cómo conoció usted a Cabral o en su defecto, su obra importantísima?

-Como te había comentado anteriormente a través de mi eterno amigo el Gallego, el me enseño a conocer sus canciones y posteriormente cuando salí de Cuba comencé a abundar en su obra, no me canso de escuchar sus tertulias, de leer todo sus escritos, en él se encuentra todo un mar de enseñanzas y palabras llenas de amor a sus semejantes, cómo no quererlo, cómo no hacer de su filosofía un modo de vida, se resume en pura enseñanza.

-En su honor, doctor, tengo que decirle que los cubanos son gentes admirables, usted es un ejemplo de lo que digo porque, además de la medicina, tenía usted un camión, se construyó su casa con sus manos, es capaz de arreglar cualquier electrodoméstico, funciones propias de todo cubano y, en su caso, con el título de doctor en medicina en el bolsillo. Imagino que, con semejante palmarés, donde ustedes lleguen serán piezas codiciadas por cualquier empresario español, en este caso. ¿Digo bien?

-Puede ser, pero cada pueblo tiene sus características en la gente, creo que eso es inherente a la raza humana. En nuestro caso hay que pensar que la necesidad es la madre del ingenio y no hemos tenido la oportunidad de que cuando se rompe algo, lo cambio por otro, eso en Cuba no existe, la gente quiere que la nevera dure toda la vida así como el televisor y cualquier electrodoméstico, llegan a formar parte del núcleo familiar, cuando se rompe alguno comprar otro es muy difícil lo que supone una crisis en la familia. Pero siempre lo arreglamos, no por gusto; hay coches que tienen más de 60 y 70 años caminando por las calles de Cuba. En fin que siempre hay solución para todo y eso nos ha hecho más ingeniosos.

-Claro que, la pregunta es obligada, ¿cómo es posible que, ustedes, con tanta capacidad en todos los órdenes, nadie pueda vivir dignamente en la tierra de José Martí?

-Eso es verdad, pobre de nuestro Apóstol que dio su vida en aras de que nuestra hermosa isla fuera libre y los cubanos seamos hermanos. Pero no, está lejos la libertad, no hay mal que dure 100 años y el nuestro tiene bastante, merecemos algo mejor y creo que el peso de la historia está poniendo todo en su lugar.

-Sabemos que es usted un hombre feliz pero, como quiera que antes rememorando a Cabral hemos hablado del amor, ¿cree usted en el amor a primera vista?

-Claro que sí, existe y cuando llega es para quedarse. Esa es la vida, el amor es la fuente que baña la vida de energía y entusiasmo para que todo sea más llevadero. Pero hay que tener en cuenta que la pasión, el enamoramiento, esas palabras nos llenan siempre en los comienzos y el amor surge cuando a ese enamoramiento lo consume el fuego y comenzamos a valorar muchas cosas que son imperceptibles en los inicios de cualquier relación.  

-¿Qué ha encontrado usted en España que Cuba nunca le hubiera dado?

-Lo que cada hombre quiere y no le debe ser negado, la LIBERTAD, es por esa palabra por la que emitimos un llanto vigoroso al nacer, ahí demostramos que hemos nacido para ser libres y que no debemos ser privado de ello.

-Por cierto doctor, lo que voy a preguntarle lo hago siempre bajo el respeto desmesurado hacia su persona y sin ánimo de ofenderle, máxime porque es usted una autoridad en materia, pero dadas sus habilidades, cuando se rompe la lavadora en su casa, ¿llama usted a un técnico o la regla usted como hacía cuando vivía en Cuba?

-En ocasiones lo hago,  eso me da placer, pero también te digo que a veces no puedo aunque quiera, porque mi tiempo no me alcanza y me dedico más a realizar reparaciones del alma y curas en el sentimiento.

-Doctor Peláez, amigo Posidio, es un honor conversar con usted para los lectores que nos siguen por el mundo y que son fieles a la doctrina de Cabral. Añada lo que su corazón le indique. Por cierto, ¿qué siente usted, como cubano, que haya fallecido el dictador Castro? Que Dios le siga bendiciendo.

-A esta altura ya el comandante está en el campo santo si  es que para él hay campo santo, que no lo creo. No celebro la muerte de nadie, pero en su caso hice una excepción y me he tomado un trago de ron. Han sido muchos años tolerando a este señor que ha sido el creador de esta maquinaria terrorífica que se ha vendido al mundo como algo maravilloso y me sorprende más que las televisoras y los periódicos hablen de él con tanta devoción sin ni siquiera decir que era un dictador.

También te digo algo Luis, ya la muerte de él no significa nada porque él estaba apartado del poder hacia diez años, aunque su imagen representaba algo para sus lacayos. Para desdicha de los cubanos, ha muerto el dictador, pero sigue su régimen. No cambiará nada mientras estén estos señores en el poder. Un abrazo mi hermano y cuídate mucho.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso