Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 
 
Autor: Facundo Cabral
22/04/2018
UN SOPLO DIVINO

A

parentemente camino por mis propios medios, pero un soplo divino me aligera los pasos, por eso puedo llegar a todas partes. 

En los desiertos siempre me envuelve una conmovedora religiosidad, en ellos aprendí a esperar, a estar tranquilo, en ellos comprendí a San Francisco: pobreza, oración y bondad son caminos seguros a la paz. Después encontré santos que no sabían que lo eran en los polvorientos caminos de los rincones más pobres del mundo. 

La noche siempre tiene una pregunta y la mañana siempre tiene una respuesta para que sigamos andando porque la vida es permanente movimiento (sólo en la noche uno piensa en el regreso). 

No llores a nadie porque nadie deja de existir, aunque tú no lo veas. La muerte no es nada porque el alma es inmortal, inalcanzable para las armas de los hombres y para las enfermedades, que sólo afectan tu cuerpo, que te fue dado para que camines esta etapa terrena de la vida, no más.

El alma nunca nació, por lo tanto nunca morirá, la muerte del nacido es el nacimiento del muerto, por eso sufres en vano frente a lo inevitable, tu queja confirma que todavía no estás preparado para los cambios que alimentan a la vida, que jamás deja de recrear. 

El hombre cuya mente no es turbada por el dolor, que no ansía alegrías, que está libre de la pasión, el miedo y la ira, que se salva del deseo y se mueve sin preocupación, que se liberó del yo y de la ilusión de la propiedad, alcanzó la paz.

El hombre despierto no envidia a nadie, es una fuente de piedad, no siente egolatría, es altruista, recibe por igual el frío y el calor, la felicidad y el dolor, perdona y está satisfecho, es firme en sus decisiones, consagra su mente y su alma a Dios, no causa temor ni lo siente, está libre de la exaltación, del dolor y del miedo, es experto en la acción pero no es afectado por ella, trata por igual a todos, no se conmueve ni con el respeto ni con la irrespetuosidad, no se hincha con el elogio, no se deprime cuando la gente habla mal de él, ama el silencio y la soledad, tiene una razón disciplinada, la devoción no le trae apegos, no tiene deseos (el deseo es el principio del conflicto, a más deseo más desdicha). 

La falta de deseos, el renunciamiento, no lleva ni a la pasividad ni a la indiferencia ni a la pobreza sino todo lo contrario porque obrar sin interés por los frutos de la acción es el mejor camino al éxito.

El que piensa en el resultado pierde fuerza, el coraje necesario para cumplir con su deber, que está en el presente y no en el futuro, que nunca es ni será, pierde la necesaria paciencia y la ira lo lleva a hacer cosas indignas, salta de acción en acción sin serle fiel a ninguna y termina siendo esclavo de los objetos de los sentidos, por eso está siempre perturbado y pierde los escrúpulos, por eso le da lo mismo el buen o el mal camino, lo justo o lo injusto.

La renuncia trae paz interior y moderación, necesarias para llegar a cosas perdurables y afirmar la inevitable libertad. 

La vida es más que el alimento, la casa y la ropa, es más, la vida comienza cuando esas necesidades han sido cubiertas (no puedo escuchar a mi espíritu si no comí o en medio de la nieve sin abrigo), salvo que uno trabaje en lo que ama, que es lo aconsejable, entonces la búsqueda del alimento, la casa y la ropa es un placer más.

Pero hay gente que se esclaviza, es decir se enferma, por buscar el lujo, que es de pésimo gusto como todo exceso (es de mal gusto todo lo que llame la atención). El cuerpo necesita una morada, y cuanto más bella y confortable menos molestará al alma que nos guiará, que nos marcará el camino o nos iluminará todos (el alma creció a Buda, no el ayuno, Jesús fue sabio por su espíritu, no por su austeridad, negarse a todo lo que hay es negarse a la totalidad, es decir a Dios, es decir a la vida). 

Lo espiritual, lo intelectual y lo físico deben trabajar juntos, si uno se queda atrás todo se desequilibra, y el desequilibrio no nos permite alcanzar la plenitud. La calidad de vida abarca todo, desde la buena mesa a la buena lectura, desde el Caribe al Metropolitan Museum, desde el Rolls Royce al budismo zen, desde Armani a Borges, por eso ningún hombre que se respete puede ser pobre (no puede ser bueno el que no se respeta, no puede amar a nadie el que no se ama).

El amor te acerca a todos, es decir enriquece a todos. Visto de esta manera, la Humanidad es una grandiosa empresa donde todos se benefician, principalmente los que comprenden que para vivir mejor hay que ser mejor, que el que más siembra es el que más cosecha, que el que más busca es el que más encuentra. 

Si yo avanzo no estorbaré tu marcha, si tú creces tendré un compañero más, si yo soy feliz aumentaré tu felicidad, si te encargas de ti yo tendré más tiempo para mí (me das cuando no me quitas, es decir que si quieres hacer algo por mí ocúpate de ti). La única injusticia es no hacerse cargo de uno mismo porque eso afecta a la totalidad de la que somos parte. En resumen: ni la pobreza ni la riqueza sino la inteligencia y el amor que nos acercan a todos, es decir que nos hacen ricos. 

Ya no me hago cargo de los que no se hacen cargo, ahora vivo con los que quieren vivir, por eso nos enriquecemos día a día. Nadie me miente porque a nadie miento y tengo todos los derechos porque asumo todos los deberes.

Soy justo, por eso no necesito leyes, sólo hago lo que amo, por eso no tengo obligaciones, no espero que lo hagan por mí, por eso no tengo desilusiones, al cuidar mi libertad estoy aportando a la libertad de la Humanidad. 

Mientras la mayoría se tambalea en medio de la tormenta que ella misma alimenta, yo crezco tranquilamente con la fuerza natural de la vida, sin pleitos pues sólo predico lo que practico (en mí, la palabra y la acción son una sola cosa). 

Sólo cuando se purifique el cada uno que hay en cada cual, la Humanidad se salvará, y para esto no hacen falta viejos maestros, como no hacen falta escuelas antiguas para conocernos porque somos seres vivientes, en constante movimiento, siempre fluyendo, y porque todo está en el presente, en el instante que estalla en todas direcciones, todo lo que fue en el ahora mismo, todos los que fueron en nosotros mismos, por eso no debemos distraernos del presente voluptuoso por mirar al pasado o volamos al futuro, al ilusorio futuro que nunca alcanzaremos. 

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso