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27/10/2015  
La increíble estafa que se hizo en Cali con el nombre de Facundo Cabral

C

uando el cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado en Guatemala en julio del 2011, estaba a punto de sufrir una de sus peores decepciones: el proyecto a través del cual sería llevada su vida al cine, terminó convertido en el libreto judicial de una de las investigaciones más grandes que por estafa adelanta actualmente la justicia en Cali. 

Después de años viviendo con total desapego a los lujos, el dinero y la fama, la idea de la productora caleña ‘1996 Films’, de hacer una película sobre su vida, le había revivido a Facundo, a los 74 años de edad, la capacidad de ilusionarse. 

“Mi felicidad está en esta película porque por primera vez mi palabra va a estar rodeada de colores y va a tener movimiento... Me da la impresión de que voy a dejar un testimonio de vida fantástico”, dijo Cabral en una entrevista en Argentina, haciendo referencia al proyecto que llevaría como título: ‘Camino de Libertad’. 

Sin embargo el desenlace quedó en tonos grises. Tal como ocurrió con Facundo Cabral, más de 500 personas le dieron vuelo a sus sueños e invirtieron en la producción más de $3000 millones para encontrarse luego de ocho años con que no hay libreto, película y menos dinero. 

Se le encendió el bombillo.

El proyecto cinematográfico, registrado en medios de toda Iberoamérica, nació en el 2006 en el barrio La Base, cuando Ramier Ayala, creador de la productora ‘1996 Films’, vendía productos de Omnilife junto a su madre y socia del cine Nirsa Cabrera. Tomando como modelo la técnica multinivel, aprendida de los instructores mexicanos que preparaban a los vendedores de este tipo de suplementos alimenticios, tejió la red de accionistas que empezó pagando paquetes accionarios de $1.250.000. 

Con algunos millones en el bolsillo, revistió de efectos especiales su proyecto para llegar a sectores con gran capacidad de inversión y de la sede humilde del barrio La Base, pasó a una vivienda con piscina en Ciudad Jardín, por donde desfilaron profesionales de todas las áreas. 

La realidad no solo superó las expectativas sino al mismo Ramier, según un exempleado suyo, quien aseguró que “con tanto dinero se montó en su propia película y pasó luego a hablar de un clúster del cine”. 

Si alguna vez la película que soñó Facundo Cabral estuvo cerca de rodarse fue en el 2010. Cuando las dudas empezaban a rondar a los inversionistas llegó al proyecto el entonces decano de Administración de la Universidad del Valle, Álvaro Zapata, a quien Ramier le prometió que sería el primer rector de la ‘universidad del Cine’, una obra de 100.000 mts.2, que estaría ubicada en la vía a Jamundí, donde llevó a varios inversionistas, y que eso sería “un ícono nacional y latinoamericano”. 

Para cerrar con broche de oro ese año, en diciembre del 2010 se realizó la ‘cena de accionistas’ en la que fue presentado el equipo que rodaría la película, la cual tendría un costo cercano a los $7500 millones. 

Tras cancelar el 25% de los contratos, llegaron de España y Argentina Imanol Uribe, laureado director de cine; Ignacio del Moral, guionista de varias películas famosas; Ricardo Wullichzer, productor ejecutivo, y Marina Valentini, quien sería la directora de producción. 

El día soñado había llegado para inversionistas como Ana Blanca Rincón, quien en esa velada, asegura, se tomó las copas más caras del mundo. 

Los cuatro vinos que bebió durante el evento le salieron a cerca de $15 millones cada una porque eso fue lo único que recibió por una inversión que con intereses suma $60 millones. 

“Cuando uno tiene esa gente en frente lo último que se le puede ocurrir es que todo sea un engaño. Cada uno de nosotros salió convencido que la película era un hecho y que en cuestión de unos meses empezaríamos a recibir dividendos por las acciones”, aseguró Ana Blanca. 

Pero los meses pasaron, Facundo esperaba y el día del rodaje no llegó.

Se esfumó el libreto.

Aunque ‘1996 Films’ se constituyó en junio de 2009, solo dos años después se hizo la primera asamblea de accionistas, que solo dejó dudas sobre el manejo que Ramier le daba al dinero. 

Esa asamblea fue impugnada ante la Superintendencia de Sociedades y un mes después se enteraron que los asesores jurídicos de Ramier abrieron espacio en la fiducia para que él, como gerente general, dispusiera a su antojo de cada peso consignado. 

“Yo creo que jamás hubo intención de hacer la película porque desde la constitución de la fiducia se ve la mala fe”, aseguró un funcionario del Gobierno Nacional, quien también invirtió en la producción. 

En medio del rifirrafe, el 7 de abril de 2011 la Junta Directiva, toda de la cuerda de Ramier, a quien El País intentó localizar sin éxito, expulsa a 21 accionistas que exigieron claridad y sin derecho a que les devuelvan el dinero por haber generado un supuesto pánico económico. 

A partir de allí, la Fiscalía empezaría a escribir su propio guión con las denuncias que llegaron en contra de Ramier Ayala, en su mayoría por captación ilegal de dinero y estafa. 

Según un reconocido director de cine, “Ramier empezó captando dinero con unos panfletos que pegó por la ciudad que decían: ¿Quieres ser actor de Hollywood?, y crearon para eso la página actoresconfuturo.com”. 

De acuerdo con la fuente, decían que al país llegaría la reconocida Carla Hool, para hacer el casting, el cual debía ser pagado por cada uno de los aspirantes, y que ella exportaría el talento caleño a los EE.UU. 

Los secretos de RamierEl País habló telefónicamente con Carla Hool, quien desde su oficina en Los Ángeles aseguró que ha sido mal utilizado su nombre.

“Hace tiempo me contactaron para saber si quería participar en esa película, pero no me involucré porque no me sonó confiable. De hecho, un actor que vino a un casting dijo que vio posters míos en Colombia y me sonó curioso”, dijo Hool.

En el mundo de fantasías que pintó Ramier, también aseguró que obtendría $3000 millones del Fondo para el Desarrollo del Cine, pero le fueron negados, según fuentes en la entidad, “porque no tenía sinopsis ni guión”. 

Hecho que sorprendió a varios accionistas porque la producción sí tenía un guión que Ramier escribió y registró en abril del 2008 en la Dirección Nacional de Derechos de Autor. Sin embargo, El País encontró que la autoría del guión estaría en disputa porque al parecer la verdadera autora sería la escritora Beatriz Libreros.

Prueba de ello es que el mismo Ramier reconocía en las reuniones con los accionistas que no sabía nada de cine y que su campo de acción era la ingeniería industrial, carrera que cursó en la Universidad del Valle, aunque un certificado expedido por esa universidad aclara que eso también es falso y que Ramier Ayala fue expulsado de ingeniería industrial en el 2012 por bajo rendimiento. 

Incluso, es incierto si él tiene los derechos exclusivos para contar la vida de Facundo Cabral porque gente cercana al artista le dijo a El País que el documento que muestra, por el que dice que pagó $500 millones, es para utilizar con fines comerciales tres canciones en la producción fallida. 

Lo insólito de este ‘engaño en 24 cuadros por segundo’, es que luego de asesinado Facundo Cabral, llamaron de nuevo a varios inversionistas asegurando que el momento de la película había llegado y que era necesario invertir un poco más.

Accionistas como Luis Carlos Valencia desconoce qué pudo pasar con el dinero, pero de lo que sí está seguro es que hoy sería más interesante llevar al cine, antes que la vida de Facundo Cabral, la historia de cómo Ramier Ayala engañó a tantas personas. 
Aunque no invirtió un solo centavo, aseguró un exempleado suyo, Ramier Ayala iba a quedarse con el 90% de las acciones y el rendimiento por haber formado la sociedad.

Vanguardia.com

 
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  Autor: Ulises 30/07/2016
  Pinche pendejo, si el malo supiera que buen negocio es ser bueno, seria bueno asi fuera solo por negocio. Pues habría tenido más dinero de haber hecho la película, y no tendría tanta gente respirandole en la nuca, ni un karma tan grande a la espera.