Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: LINDA D'AMBROSIO
11/09/2017
MÁS VINO

N

o  importa si la copa está medio llena o medio vacía. Claramente hay lugar para más vino. Eso decía el texto que, campeando sobre la imagen de tres copas, colgué en mi Facebook la semana pasada.

A los pocos minutos varias decenas de personas habían indicado su simpatía por el post. Procuro mantener un tono inspirador y motivante en mis redes, así que lo había puesto allí en la convicción de que habría de desencadenar profundas reflexiones entre mis contactos. Pero, para mi sorpresa, la interpretación fue literal.

Inútil ahondar en la buena reputación que tiene el vino. De ello, ya dan cuenta innumerables refranes castellanos: Con pan y vino se anda el camino; Aceite y vino, bálsamo divino; Jamón y vino añejo estiran el pellejo; El vino abre el camino; El agua para un susto y el vino para un gusto… Pare usted de contar. Conocidas son las propiedades terapéuticas de la bebida de Baco, sin mencionar sus cualidades  para destrabar las lenguas deliberadamente anudadas (In vino, veritas)

El caso es que la imagen fue acogida con alborozo y en seguida surgieron comentarios formulados jocosamente, empezando por el inevitable  ¡Salud!

Mi lectura del post había sido del todo diferente y, ya que fracasé miserablemente en comunicar una lectura que a mí me pareció obvia, aprovecho este espacio para esclarecer mi idea.

Siempre se echa mano de la copa a medias para ilustrar cómo, según la mirada del espectador, las cosas pueden interpretadas de diferentes maneras. La primera vez que oí hablar de una botella (que no copa) a medias, oí decir que había dos tipos de borrachos diferentes: el que celebraba (¡Todavía nos queda media!) y el que se lamentaba (¡Ya se nos está acabando!)

A mí me encantó la reflexión del post, relativa a que, si está por la mitad, claramente hay lugar para más vino. Y mi lectura fue: independientemente de cuán optimista seas, estés satisfecho con lo que tienes o te sientas en una situación precaria, no es posible detenerse.

En el primer caso, porque no hay que conformarse: siempre hay posibilidades de vivir mucho más, crecer mucho más, hacer mucho más. En el segundo caso porque no hay que renunciar, no hay que darse por vencido, y aunque no sabemos lo que el futuro nos depara, en la medida en que pongamos los medios para que así sea, el porvenir es todo promesa, y grandes logros nos aguardan si nos ponemos en marcha para alcanzarlos.

Esto no implica ser una víctima permanente de nuestra insatisfacción. Si hay algo útil e importante es la gratitud, que nos permite ser conscientes de todas las cosas buenas que nos ocurren. Pero vivimos en la medida en que la llama de un proyecto se enciende en nuestro pecho, y esa meta es lo que nos ayuda a ponernos en pie cada mañana, animados por el deseo de sobreponernos a las dificultades  y de  alcanzar esos objetivos. Ese es uno de los dramas de las personas mayores: que tienden a perder la ilusión y, sobre todo, la motivación, porque  no le imprimen a su vida un sentido, a menudo a causa de sus limitaciones físicas.

A lo mejor es que yo soy muy complicada, o que, como dirían los españoles, me gusta “rizar el rizo”. Quizá mi interpretación de algo tan simple se vio determinada por el hecho de conocer la metáfora de los borrachos.

Pero, como quiera que sea, el pensamiento me parece positivo y muy válido. No hay que desmayar; no hay que quedarse como el hámster en su ruedecita, repitiendo el mismo día una y otra vez (otra imagen a la que  también recurro con frecuencia) sino que hay que ponerse en pie y darse la oportunidad de avizorar otras cosas. Porque, sin duda alguna, claramente hay lugar para más vino.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso