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Autor: Isaura Díaz Figueiredo
05/12/2017
MANOLILLO Y LA CONSTITUCIÓN

M

anolito juega al salir de clase  con su grupo de amigos en la Plaza Mayor de su pueblo (Soto del Río), es otoño y el frío aún no es intenso. Era las seis de la tarde  y el grupo casi había agotado la imaginación con todos los juegos que podían divertirlos:Pillaron rosquillas, hicieron  conjuntamente con las niñas la carrera de globos, ¡estaban lanzando herraduras!, cuando Manolillo se aburre y decide marchar a casa.

-Me voy... ¡Adiós!, ¡Hasta mañana amigos!

-Quédate un rato más - dicen los compañeros.

-Estoy cansado, prefiero ir a visitar a la yaya. En el camino se detiene ante un pequeño escaparate con cristalera, es su lugar  preferido, “Librería DADOS”, ve como el vecino Ildefonso hace limpieza en la pequeña librería. Al conocerse todos en el  pueblo, no tiene que pedir permiso para curiosear en el interior, abre la puerta, que emite  ¡un grafff! como de hacer tiempo que no se aceita el viejo portalón de castaño.

-¡Hola Ilde! ¿Qué haces?

-¡Nada que no puedas hacer tú!, ¿si quieres ayúdame?. Limpio la librería, que ya son horas de hacer  un repaso general. 

-Me encanta ayudarte, voy a visitar a la abuela, pero me quedo un ratito contigo.¡Ufff! cuántos libros tienes apilados en éste rincón ¿Para que son? ¿Puedo echarle un vistazo? 

–¡Si!, claro Y además, toma - le entrega unas tiras de zorros - 

-Si quieres límpiales el polvoNo duda Manolillo en coger los zorros y sacudir las cubiertas

¡Ehhh! escúchame Lillo, cuando termines  eliges un libro para leer ésta noche.

-Gracias Ilde, sabes que me encanta estar en la librería, de mayor quiero ser librero como tú.

-¡Bueno! Bueno, eso ya se irá viendo, tampoco creas que esto es para hacerse tan rico como el abuelo Manuel que con las vacas y tierras puede comprar cinco librerías y le sobra dinero. No entiende Manuel lo que quiere insinuar Ildefonso, pero no protesta, ni pregunta. Sigue a su labor ¡zorrazo va!, ¡zorrazo viene!

-Manolillo ¿sabes que los libros hablan?

-No Ilde, ¡serán los tuyos!, los míos… te aseguro que no.

-Claro que hablan Manu, lo que ocurre es que no has sabido escuchar su voz.Ildefonso va en busca de otro lote de libros al cuarto de atrás y Manolillo ya cansado de tanto zorrazo, se sienta en el suelo, de pronto escucha- ¡Chis, chis! ¡Manolillo! ¡que a mí no me has limpiado!

-¿Quién eres? 

-¡Niño! ¡un respeto!, soy el más importante de todos los libros, me llamo Constitución!

-El niño mira a su alrededor, buscando ansiosamente de donde procedía la voz, pero no ve a nadie.  ¡Quien quiera que sea, que salga y se manifieste! Grita ahogadamente Manolillo. 

- No puedo salir si no me ayudas! 

-Pero, ¿dónde estás? 

-¡Mira!,¡ mira!, estoy en el fondo del cajón. Manolito busca y encuentra un libro cubierto de polvo, sorprendido pregunta: 

-¿Eres tú el que me hablas? 

-Si, soy yo.  ¡Menudo susto que has llevado chavalote! 

-Claro, nunca oí hablar a los libros, y si digo que uno me habla, los amigos se reirán de mí, me llamaran “El majareta”¿Quién eres?

-Me llamo Constitución y soy un libro muy especial

–Anda el listo, eso ya lo estoy viendo, tienes un escudo en la tapa junto a la bandera de España, pero eso tampoco dice mucho

-¿Eres de otro tiempo? Seguro que Ilde se olvidó de ti  o ¿duermes con los que le dejó el abuelo de mi amigo Ildefonso?

-¡Que no chaval!, soy moderno, estoy vivo y soy actual, ¡no me ofendas! que para que tú me puedas tenerme entre las manos han tenido que discutir muchos personajes importantes y… ceder en temas que no voy a entrar ahora a explicar.

-¡Pues vaya nombre que te han puesto! ¡Constitución! ¿De que tratas?

-¡Anda siéntate! que te voy a contar mi historia. Hace algunos años, unas personas se reunieron… 

-¿Y quiénes eran esas personas?

-Interrumpe Manolo

-Eran políticos muy importantes y sobre todo tolerantes,¡ para que te hagas una idea!, más menos como los capitanes del equipo de futbol de tu clase. ¡Eso!¿Me entiendes? 

-¡Ah! claro. ¡Venga, sigue soltando el rollo!

–Dice Manolo. 

- No es ningún rollo Manuel, es algo ¡muy!, ¡muy importante!, les llevó mucho tiempo llegar a acuerdos, y saber que era lo mejor para todos los españoles. Cuando decían algo que era bueno y a todos les gustaba, votaban. 

-¿Votaban? ¡Jajaaaaa! ¿Y cómo votaban?, como las pelotas dando saltos - dice riéndose-. - ¡No!, ¡así no se me puede tratar!, sé formal que esto es muy serio. Votar quiere decir, que puedes elegir si algo te gusta o no. Igual que cuando tu profesor pregunta: ¿A quién le gusta jugar al fútbol? y levantáis la mano, pues es lo mismo; después de llegar a un acuerdo lo escribían.

Así lo fueron haciendo un día y otro. Cuando por fin terminaron, era el 6 de diciembre de 1978,  entonces lo pasaron a un libro, que está muy bien custodiado, más tarde se escribió en todos los idiomas que tiene España, de éste modo los españoles pueden tener en sus manos y en su idioma “La Constitución” por un lado se escribía en español y por el otro en gallego, vasco, catalán etc  ¡y así nací yo! LA CONSTITUCION DE 1978

-Y cuando terminaron, ¿qué pasó?- Pues lo mismo que en tu clase tenéis que cumplir unas normas, para  poder rendir mejor en conocimientos, educación, saber guardar turnos, no hablar a gritos, no chismorrear, respetar al compañero sin importar que sea el negrito que adoptó la tía María, o el chinito del panadero, ¡y todos! ¡vivir mejor!, en estas páginas están escritas normas que han de ser cumplidas……. el libro siguió hablando, y Manuel no deja de preguntar ¿Tú puedes ayudar, cuando tengamos problemas?

–¡Claro solo tienen que buscar entre mis páginas lo que necesiten!.

-¿Nada más?

–¡Bueno, así de fácil, tampoco es! Al igual que tu, cuando tienes un problema, buscas a alguien para que te ayude, también existen personas que su trabajo consiste en auxiliar a quien lo necesite. Manuel se quedó pensativo un rato y luego…

–¡Sabes lo que te digo Constitución!, que te elijo entre todos los libros para llevarte a mi casa.   

–¡Me parece estupendo! Verás cuando me conozcas mejor como seremos grandes amigos. Manolillo se despidió de Ildefonso, que seguía muy atareado en la limpieza de su librería, y dirigiéndose al libro que lleva entre sus brazos le dice : 

-¡Vámonos!, le diré a mi papá que hable contigo, como yo he hablado, porque como hoy es fiesta, no trabaja, bueno, siempre que las gripes no le hagan salir del Centro de Salud. 

¡6 de diciembre “Día de la Constitución”!.

 
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  Autor: Carlos 08/12/2017
  Magnifico cuento,mí felicitación a la gran escritora que sigo en su revista señor Pla,es magnifica y no suele dar puntada sin hilo¿.Sabe a donde puedo contactar con ella?.