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Autor: LINDA D'AMBROSIO
09/04/2018
TRANSFIGURACIONES

D

esde el 14 de abril podrá visitarse en Madrid la muestra “Transfiguraciones”, del artista plástico Edgar Sánchez.  

Diversos son los motivos que confieren relevancia a esta exposición, que tendrá lugar en Odalys Galería de Arte, un espacio puntero en la proyección de la plástica venezolana en el exterior. En primer lugar, se trata de una importante selección de obras del artista, que incluye piezas realizadas en acrílico sobre tela y diferentes trabajos en papel, empleando tinta, creyón, acrílico, aguada y lápiz graso. En su conjunto, estas 40 creaciones permiten conocer las peculiaridades que distinguen el quehacer del artista y formarse una idea de la calidad de su ejecución. Pero, además, constituyen un importante testimonio del interés que sigue primando entre los venezolanos por ahondar en las búsquedas personales, por crecer y por producir a pesar de todas las vicisitudes del contexto.

En un país como España, en donde el número de inmigrantes venezolanos ha venido creciendo exponencialmente, resulta no solo conveniente, sino también imperioso, que se produzca un intercambio que facilite la comprensión y el acercamiento entre quienes llegan y los locales, indudablemente interesados por cuánto sucede en nuestro país  y convencidos del talento que prevalece en Venezuela. Así las cosas, Edgar Sánchez viene a ser un excelente embajador que ilustra la valía de nuestros connacionales.


Édgar Sánchez, el artista que alude nuestra compañera

Formado originalmente en la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar de Barquisimeto, Sánchez se ha caracterizado por una continua exploración, que lo condujo a experimentar con diversas técnicas. Realizó notables trabajos litográficos en Nueva York en los años 70 y fue, de hecho, miembro fundador del taller de litografía del Cegra. Más tarde produjo   un importante grupo de serigrafías. Ha destacado también como pintor y sus dibujos sobresalen por la pulcritud de su acabado. Pero su afán por investigar lo ha conducido a introducir modificaciones no solamente en cuanto a la técnica con la que ejecuta sus obras, sino también en cuanto a la temática y en la forma de representar los personajes que aparecen reiteradamente en su obra, a menudo a través de rostros.

“Ese ir y venir, esa manera tan suya, tan identificable, viene a ser al mismo tiempo garante de su sinceridad absoluta como artista, y de su diálogo con el medio plástico contemporáneo” señalaría Federica Palomero, connotada historiadora del arte y autora del texto que enriquece el catálogo de la exposición. 

A su manera, Palomero pone en luz también las características del espacio con el que se relacionan esos personajes, que en ocasiones se manifiesta en forma de paisaje. En su opinión, Sánchez, sin ceder y dejarse arrastrar por modas internacionales, tampoco se ha mantenido ajeno a ellas, enmarcándose, por ejemplo, en el nuevo paisajismo. El artista, según ella, opera “siempre a su manera, siempre fiel a su propia obra, sin cambios provocados por hechos externos al propio devenir de su trabajo, a su curiosidad y afán de experimentar y renovarse sin traicionarse, incluso de cuestionarse volviendo a las fuentes y transformándolas”

Esta muestra, que estará abierta al público hasta el 26 de mayo bajo la curaduría de Ronnie Saravo Sánchez,  destaca no solo por la calidad de las piezas expuestas, sino también por la atención concedida a todos los detalles, incluido el prolijo catálogo disponible a través de internet que proyecta, a los ojos del mundo y del público español, la mejor cara de la plástica venezolana. Enhorabuena a todos los involucrados. 

 
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