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Autor: Isaura Díaz Figueiredo
05/12/2018
PUNTOS LUMINOSOS

L

as estrellas son  los puntos luminosos que podemos observar en una noche clara, esferas gigantes de gases (principalmente hidrógeno y helio) que brillan en la oscuridad del espacio.  Al igual que las personas, las estrellas cambian a lo largo de su vida. Nacen, crecen y luego mueren.

En el “País de Misterio” surge la historia que les narro.

Nacimiento DEL  ESPERADO HOR 

Un rayo de esperanza ilumina su alma: El barco se acerca lentamente. 

—Caronte, amigo, llegué al final de la estación, no temo ya al otoño y los fríos inviernos, ni volveré a cruzar el rio en tu barca tapizada de terciopelo rojo, ni mis sueños se harán harapos, ni me darán miedo los difíciles y peligrosos riscos donde cree escondido el musgo del destino, ni el trinar del agorero pájaro distraerá el momento supremo.

Veo multitud.

Sabes,  tú, amigo ¿quiénes son?

¡Oh Caronte! no me dejes en la soledad, apenas puedo recordar desde niebla, ni ver como muerdes tus labios que no hablaron durante el viaje, eres solo sombra de una promesa, un tiempo imperceptible  que me trae al alba, a la nueva y luminosa casa, colmada de ventanas mirando al cielo.

Te entregué el óvalo, y  me quedé sin recuerdos. 

—Te dormiste sobre un campo de blanco musgo, pálida y callada cogí la mano y susurré a tú espíritu: No sabes lo bueno que te espera, la vida  que dejaste solo fue un sorbo y está bebida. 

—Me bajaste hasta la orilla del río en brazos. ¡Ufff! percibo embriagadores perfumes, rosas, nardos, ubumbaras, acacias, bungas, chilamantes, distribuidos en parterres  siderales. ¿Estoy en casa? Me llega aroma a pan caliente y vino añejo…¿Quiénes sois, doradas sombras?, arboles de fuego. 

— Voces omnipotentes, omnipresentes, omniscientes, notas de  amor. 

— ¡Ah, os veo! ¡Qué ovalo tan perfecto! mirada chispeante, cabellos ondulados, labios color cereza, vestidos blancos bordados con filigranas de oro e incrustaciones de perlas y aljófar. Es un lugar ¡tan maravilloso!, parece de ensueño.  

¡De pronto! un fulgor de rayos forman cósmicas palmeras.  

—Me cobijo bajo el penacho de sus hojas de la serena y tranquila lluvia, azules y verdes mares, ríos esmeraldas, lagunas  rosadas, vórtices imposibles. Un estado de paz me invade.  Todo está comunicado  por el puente de los siete colores. Un letrero “Aquí vivimos felices  los animalitos  llegados de otras dimensiones”

¡Puedo verleee! Ibis, mí gato, esbelto, de brillantes ojos verdes, pelo blanco, ¡Ninguno camina tan elegante como él!, mantiene—parece— una entretenida charla, ¡de pronto!...

— ¡Es ella! Grita.

— ¡Me ha visto!,  Su cuerpo se impacienta, estremece, vibra. Detiene el miau, miau, asoma su cabecita por la ventana color amarillo… Mueve sus patas cada vez más y más rápido, parece volar sobre la verde y mullida hierba, nos abrazamos, lágrimas de cristal se deslizan hasta posarse sobre sus grandes bigotes. Una lluvia de besos colma nuestras ansias. Sus blancas manitos acarician la cabeza amada. Se mira  en los confiados ojos de su dueña.

¡Tantos años apartado de mi vida, nunca ausente del corazón! Ronronea, se frota una y otra vez contra mí cuerpo,  con su rabito me indica que lo siga. Es el reencuentro Hago caso a su requerimiento, me conduce a lugares fascinantes, donde fauna y flora viven en paz.

Puedo pasar de un paraje a otro en cuestión de segundos, arroyuelos visibles e invisibles descienden  por desfiladeros  y vallecillos hasta llegar al arroyo.

—Manantial de vida—

Allí  esperan siete fuentes, rodeadas por breñales, cambroneras y arbustos. La luz solar me permite leer sus pensamientos, candor, ternura, cordura, sencillez, sabiduría, equilibrio… Entramos en la Gran Casa, la  mesa está preparada como si un espléndido banquete esperara, sobre manteles de un radiante blanco, orlados en oro y plata, majares exquisitos estratégicamente colocados, dan un realce especial, nada rezuma lujo… sencillamente.

 ¡Equilibrio! 

El país tiene un joven Príncipe, de nombre  Fuego, —significa corazón de oro—

Su esposa Luz, de largos cabellos  que exhalan brillos de sol, caen sobre los hombros. Fuego y Luz se aman, con amor tan puro, que de su bienquerencia nació. “La Divina Naturaleza”  A través del verde esmeralda de sus ojos, pude contemplar, lagos  de mansas aguas iridiadas, vegas, praderas desprendiendo fulgores anaranjados. 

Un Ser hermoso, de rubios cabellos rizados y  alas de colores, azul, amarillo, verde, negro, blanco, marrón… en cada hilo plumal está escrito: amor, sinceridad, paz, salud, energía, felicidad, camino cierto, nos indica que va celebrarse el aniversario del anciano Rey

—Podéis pasar, aquí nadie es diferente, todos somos iguales ¡Atentos amigos! ya suenan las arpas, flautas, violines, citaras…

 — ¡Qué sonido tan angelical!—

Digo  Luz y Fuego no saben el motivo por el que han tenido que dejar sus vestidos blancos, por otros trabajados con hilos de oro.

—Cuando el chambelán toque con su vara de cristal el suelo de nubes, deben entrar los príncipes al noble salón.  Fuego y Luz, cubiertos por tenue niebla dorada caminan despacio.  El tiempo no existe.  Se postran ante el Padre, que con un cálido gesto, les invita a sentarse a su lado.  

Juntamente con  el rey y la corte nos sentamos a la gran mesa ¡Cual fue mi  sorpresa al ver que cada alimento tiene vida propia!  Comienzan los bailes, avezados bailarines, sincronizan pies, manos, brazos, piernas…forman un todo.

—Quise ver en las acrobáticas contorsiones el  Nacimiento del Cosmos 

—Las notas musicales en octava superior, dejan una letra en el aire, que se transforma en mensaje  “Si la música no queda retenida por la memoria del hombre, se pierde irremediablemente, ya que no es posible escribirla” 

Cual inquisidora, miro lo que me rodea, el primer cimiento de palacio es de jaspe, zafiro el segundo; el tercero ágata; cuarto esmeralda; quinto, ónice, el sexto cornalina, séptimo crisólito, el octavo, berilo, el noveno topacio, el décimo crisoprasa, el undécimo jacinto, el duodécimo amatista. Siete ventanas de piedras preciosas rodean cada planta, en cada una  hay siete puertas, comunicadas entre sí. La alegría es inmensa, se desconoce la tristeza. 

Una grata sorpresa espera. El largo tubo de la trompeta emite un sonido agudo y grave, recibido con profundo respeto entre todos los presentes. El viejo rey  que estaba sentado sobre un trono de jaspe, recubierto con almohadones de luna, se levanta

—El silencio es universal—

Con voz firme comienza el discurso, de sus labios salen palabras equilibradas, armoniosas.  Con mucha calma va relatando los momentos más importantes de su larguísimo reinado. 

—Han sido milenios  cargado de grandes responsabilidades, todo lo doy por bueno, mi único fin servir con generosidad, mí entrega fue total. Ahora puedo dejar el reino en manos de mi hijo y su esposa. El largo reinado ha debilitado mis fuerzas………  Por este grandísimo motivo celebramos la cena.  

Acercaros hijos: Jóvenes vestidos con sayales blancos y cinta dorada  sobre la frente, traen en cojines de seda, dos coronas El rey pone sobre las cabezas de los jóvenes príncipes.Coronas de hielo, indicando lo efímero de la riqueza y poder, con una inscripción “Sin Luz y Fuego, nunca encontrarás en camino” en sus manos cetros de pluma, significan ligereza. Dirigiéndose al pueblo. 

—Amigos, porque eso sois, os dejo a estos jóvenes, sangre de mí sangre. A vosotros hijos, con la entrega del cetro os traspaso el poder, desde ahora mismo pondréis orden en todo y recordar que “todo” es El Universo.  Desde este momento sois mis enviados, llevaréis al cosmos, conversión, esperanza, misericordia y perdón. Truenos, rayos espejeantes iluminan la bóveda celeste, los presentes cantan 

—¡Aleluya, aleluya, aleluya!  La tarea no fue fácil, Luz al igual que su esposo Fuego, tenían que trabajar fuerte, el esfuerzo era recompensado viendo como las gentes mejoran cada día. Un reinado nuevo, ha comenzado. 

— ¿No has conocido a la reina madre?

— Pregunta Ibis

—Cuando llegué a éste galaxia— de aquella forma tan brusca e inesperada—me encontré muy despistado, un ser diminuto, alado, me  presentó a la reina, es muy anciana, dicen que fue el espíritu más hermoso del reino. ¡Ven!

—Juntos cogimos el sendero violeta  del puente de los siete colores. Regando enigmáticas flores en el jardín real se encuentra la venerable reina, La coloración de las guirnaldas varía de un rosa intenso a violeta.

—Me llamo Had—

Dijo sin levantar los ojos, humildad, sencillez, candor y calor  emana su rostro, que a pesar de los años, no deja de ser bello ¿Sabes?

— Sigue diciendo Ibis, por su perseverancia, humildad y constancia, todos sienten por ella gran pasión y mucho agradecimiento, está siempre en nuestros corazones.  Los años para los jóvenes reyes pasaban… tenían que dar al reino un heredero. En sus plegarias las deidades piden:Inteligencia para gobernar.Espíritu blanco como el armiño.

Ojos iguales a estrellas

Sabio para afrontar dificultades

Corazón luminoso que alumbre el camino.

Su mensaje llegará hasta la Eternidad, nada se agota, nada se acaba, solo se transforma. 

Estuvieron durante tres días haciendo rogativas para que fuera engendrado el heredero. Luz y Fuego saben que será  su gran obra. A la hora de la Aurora, en medio del universo durmiente… ¡Se amaron! Un rayo de poder y fuerza cayó sobre el expectante universo. Comenzaba su misión maternal. 

— ¿Cómo se llamará? 

—Hor—

Responden las diosas—

Significa el bien nacido, el bien hallado. Lejos muy lejos se oía un cantar mientras una diminuta candela crecía mes a mes en el vientre de Luz.  

Durante el tiempo de gestación  Luz hizo cosas increíbles: en un mismo día contempla varias puestas de sol que le dan más belleza, viaja a otros planetas en busca de plantas que le aporten fortaleza.

Se baña en lagos esplendorosos donde, nereidas, ondinas, arreglan sus cabellos, flores acuáticas  la envuelven con perfume  tranquilizador preparándola para el gran momento, todo es necesario para que el hijo nazca “sabio”. Aprendió a escuchar el sonido del viento que trae historias de otros mundos.  

—No todos disfrutan de bienestar, muchos seres pasan hambre de alimentos, hambre de amor, hambre de cultura, hay niños soldados que luchan sin saber por y para qué. Vuestro heredero no va encontrar un camino fácil. Hor ha de ser “El Absoluto”, llevar Paz, Amor, Sabiduría, Justicia… Pasaron los meses y llegó el momento ansiado. Los cielos se tornaron radiantes, estrellados.

Hor vino al mundo, no en la habitación real como estaba previsto, sino en una cueva cercana a un lago verde olivo.

El gran Jerarca ha nacido Los himnos de alegría llegan de todos  los puntos luminosos: Nació, ya está aquí el Único, el Verdadero.  Creció junto a sus padres, educado en las mismas virtudes que a ellos les adornan. Sus padres se fueron haciendo ancianos. Una noche recibieron un aviso: 

—Tendréis que reuniros con vuestros antepasados  

La espera no se hizo larga. De madrugada, en el silencio del plenilunio, expusieron sus vidas, su trabajo, su obra; otras dimensiones juzgaran sus actos. Ya no están, comienza el reinado de Hor.  

El Esperado  Sella la Alianza de los pueblos, revestido de verdad, servicio y amor, siendo el Faro Eterno.

 
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