Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Isaura Díaz Figueiredo
08/05/2019
EL MENTIROSO TIENE PREMIO

L

a verdad es la correspondencia entre lo que pensamos o sabemos con la realidad. La palabra, proviene del latín veritas, veritātis.

En este sentido, la verdad supone la concordancia entre aquello que afirmamos con lo que se sabe, se siente o se piensa. De allí que el concepto de verdad también abarque valores como la honestidad, la sinceridad y la franqueza.

La mentira es faltar a la verdad, es ser deshonesto, es decir lo que no se piensa, es expresar sentimientos que no se tienen, es crear vanas ilusiones, es ofrecer impresiones falsas, es ser infiel a nosotros mismos y a nuestros allegados, es temer a las consecuencias de la sinceridades, es un antivalor, pues va en contra de los valores morales fundamentales, sobre los cuales se fundamentan las relaciones interpersonales, como son la confianza, la honestidad, la sinceridad y la veracidad. 


¿Podría ser este tipo el mentiroso?

El problema moral de la mentira, es que los logros que se consiguen a través de ella se sustentan sobre bases falsas, sin cimientos sólidos. Crean espejismos e ilusiones, y suponen una forma de negación de la realidad.

Sí leemos el lenguaje corporal del mentiroso, inclina la frente o hacia un lado, a menudo justo antes de responder.

Su respiración cambia, los hombros se levantan y la voz podría adoptar un tono más bajo. El cuerpo experimenta estos cambios cuando se siente tenso y nervioso… cuando sabe, por ejemplo, que puede ser descubierto.

Se mantiene muy quieto. Es  de dominio común que cuando una persona está nerviosa se pone inquieta. Tener una postura rígida puede ser señal de que alguien está nervioso y se prepara para un posible enfrentamiento. Repite palabras o frases (miente, miente, miente)

Esto sucede porque está tratando de convencer, de algo que está diciendo y busca validar la mentira en su mente. La repetición es una manera de ganar tiempo en lo que intentar recopilar sus pensamientos.

Don Amadeo de Saboya presentó el 11 de febrero de 1873 su renuncia a “gobernar un país tan hondamente perturbado”.

Lo hizo a través de una carta dirigida a la Nación en la que se quejaba amargamente de los enfrentamientos de los partidos políticos y de las manifestaciones tan opuestas de la opinión pública.

“Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles”

Amadeo regresó a Italia, donde murió el 18 de enero de 1890 con el pesar de no haber podido procurar todo el bien que deseaba a esta “España tan noble como desgraciada”Esto ocurría en el siglo XIX, toma de posesión del gobierno el día 2 de enero de 1871 y la abdicación el 11 de febrero de 1873

¿Les parece que su frase no es— por desgracia— actual?  Pena de España tan vieja y tan poco respetada.

Les dejo con la fábula de la verdad y la mentira, saben que últimamente en España se premia al mentiroso y él tan feliz de seguir usando las comodidades que un día por la puerta trasera comenzó a disfrutar. 

FABULA LA MENTIRA Y LA VERDAD

Dicen que la mentira y la verdad se encontraron una mañana y empezaron a hablar. La mentira le dijo a la verdad: 

—Buenos días, doña verdad. Entonces, ésta quiso comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no observó nubes de lluvia, el sol resplandecía, varios pájaros cantaban y, viendo que era un día espléndido, respondió a la mentira 

—Buenos días, doña mentira.—

Hace mucho calor hoy, dijo la mentira. 

Y la verdad, advirtiendo que la mentira decía cosas ciertas, se relajó.

La mentira, entonces, invitó a su compañera a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo 

—Venga, doña verdad, el agua está deliciosa.

En esta ocasión, la verdad ni se imaginó que la mentira podría estar jugándole una mala pasada, se quitó la ropa y se tiró al río. En ese momento, la mentira salió rápidamente del agua, se vistió con la ropa de su inocente compañera y se marchó corriendo entre risas. 

La verdad, totalmente desolada, se negó a vestirse con la ropa de la mentira para no manchar su buen nombre, así que no le quedó otro remedio que irse del lugar completamente desnuda.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso