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Autor: Isaura Díaz Figueiredo
22/10/2019
CAMBIAR LOS CONOCIMIENTOS DESDE EL DESCONOCIMIENTO

L

a guerra de Troya es un conflicto bélico de la mitología griega en el que se enfrentaron la Liga Aquea y la ciudad de Troya. Esta guerra es tratada en numerosos poemas épicos griegos, aunque a nosotros solo nos han llegado dos poemas, la Ilíada y la Odisea, ambos de Homero “El ciego”.

En la primera se habla de un episodio de la guerra, mientras que en la Odisea se trata la vuelta a casa de Odiseo.

Los griegos sufren numerosas derrotas, el ejército troyano liderado por Héctor avanza posiciones rápidamente. Los troyanos incluso llegaron a las bases griegas, pero la llegada de Patroclo, héroe griego, vestido con la armadura de Aquiles dio ánimos a los griegos y estos consiguieron hacer retroceder a los troyanos.


Nuestra encantadora Isaura Díaz Figueiredo

Unos meses después, se llevó a cabo el evento más famoso de la guerra: el caballo de Troya. Los griegos construyen un caballo gigante de madera y se esconden dentro, mientras el ejército finge replegarse. Troya pensó que el caballo era un regalo de la diosa Atenea, pero al llegar la noche los soldados griegos salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad y saquearon Troya.

Llevan a Helena, matan al rey de Troya y queman completamente la ciudad, terminando así la guerra.En la antigüedad se pensaba que los poemas de Homero eran reales, la llegada de nuevas civilizaciones, se dio por sentado que fue un relato mitológico.   

Viene a cuento Troya por (la falsa) convicción de algunos políticos, que por seguir pisando moqueta, y dormir bien,  dejan exonerados  a quienes tienen delitos de sangre, falsean su curriculum y les convierten en personas de paz, es el favor que deben a sus socios.

La “letra de padrinazgo”. ¡Pues no señor!, no conviene plantar césped sobre el pasado, tal como lo plantea Sánchez y su sequito, el ayer arrastra 857 víctimas inocentes,   el añejo “atrás” que Zapatero resucitó, hizo despertar heridas  que se creían cerradas. Olvidemos “la política” sin dejar caer el hilo de nuestras manos; veamos que sucede en algunas relaciones amorosas. La  bella, trata de convencer y domesticar a la bestia  ¿Y que consigue?... nada, absolutamente nada, seguir asilvestrado. 

Domesticar, desbravar, olvidar… cuesta tiempo, y si se arrastran pesados lastres, es trabajoso y enrevesado lacrar el sobre. Esto sucede a la izquierda más intolerante, que sigue utilizando la “desmemoria historia” para sacar lo más ignominioso de España —que bien pudo anular— D. Mariano Rajoy Brey” con mayoría absoluta.

El Caballo de Troya, puede encender la mecha, dejen quedar en barbecho acontecimientos que la mayoría de nosotros, por suerte (nos criamos en la España del bienestar) ni hemos vivido, ni recordamos. 

Deseo que un día se escriba la historia de la Guerra Civil de 1936, tal como ha sucedido, no beneficiando en un tiempo pasado a unos, y actualmente a “los otros” que fueron buenísimos: no hubo checas, no hubo fusilamientos, no hubo quemas de conventos e iglesias, no hubo violaciones a religiosos/as, a civiles que iban a actos religiosos… no hubo Republica dentro de otra Republica, no hubo… la ETA, y años de plomo. 

Breve reseña:

La guerra empezó en 1936, pero, los mismos políticos que exigían a los españoles resistir hasta la última bala, preparaban un exilio dorado, con el inmenso patrimonio robado al Estado y por lo tanto a los ciudadanos. La madrugada del 14 de septiembre de 1936, entraron en el Banco fuerzas de carabineros y milicias, enviadas por el ministerio de Hacienda de acuerdo con los comités de la UGT (socialistas) y de la CNT (anarquistas), a los que acompañaban 60 metalúrgicos y cerrajeros y un grupo de empleados de banca pertenecientes al Sindicato de Madrid. El cajero jefe, al ver que la reserva de oro iba a ser evacuada, se suicidó en su despacho.

No olvidemos la frase de Jesús “Que los muertos entierren a sus muertos” 

 
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