Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 
 
Autor: Pla Ventura
13/09/2017
NO HAGAS RUÌDO

N

o hagas ruido porque, ante todo, el bien es silencioso. Intenta pasar desapercibido de todo cuanto a tu alrededor sucede. El ruido es el fanatismo de los débiles; jamás hombre inteligente alguno se aferró al ruido y mucho menos a todo aquello que le sonara estridente.

Pasa desapercibido porque de tal manera nadie te molestará; es más, pasar desapercibido no es otra cosa que mostrarle el mundo tu carencia de ego, por tanto, lleno de felicidad. Los grandes hombres que en el mundo han sido han pasado desapercibidos.

Podría citar a muchos a lo largo de la historia. Recuerdo que, alguien, una vez me contó que en su día, en aquellos años cuarenta del siglo pasado, un periodista quería entrevistar a toda costa a Juan Rulfo, el célebre narrador mexicano que, pese a su fama, por su forma de ser, como nos contaron, parecía que seguía vendiendo neumáticos como hiciera en su juventud.


Juan Rulfo, el narrador mexicano aludido en este ensayo

Al final, un periodista dio con él para entrevistarle y, ante la primera pregunta del reportero ahí se acabó la conversación. Dijo Juan Rulfo:

-¿De qué quiere usted que le hable si el que me contaba las historias se murió? Siendo así, como usted comprenderá, muy poco tengo que decir de mi persona, salvo que me gustaría seguir vendiendo neumáticos como antaño.

Esta respuesta nos muestra, por sí misma, la grandeza de aquel hombre irrepetible que, como sabemos, consiguió algo que nadie ha podido emularle: dos obras suyas sirvieron para inmortalizarle y, como él decía, no escribió más porque las gentes que le contaban las historias se le morían, de ahí que desistiera de narrar.

Todo eso es cierto pero, sospecho que, dos obras bellísimas como las que Juan Rulfo le dejó al mundo le bastaron y sobraron para inmortalizarle. PEDRO PÁRAMO Y EL LLANO EN LLAMAS, las obras a las que aludo de Juan Rulfo, la seña de identidad de un narrador universal que, como decía, pasó más inadvertido que nadie.

Otro ejemplo de silencio lo tenemos en España y en la actualidad en que vivimos puesto que, el personaje más carismático del mundo de los toros, es decir, de esos hombres que consagran su vida burlando a la muerte y, en el intermedio, se entretienen creando arte frente a un toro.

Me refiero a José Tomás que, siéndolo todo dentro de las plazas de toros, desde hace una década en que reapareció en los ruedos, en los mismos dijo cuánto tenía que decir a modo de arte, en definitiva, a modo de éxitos frente al toro y para el deleite de sus correligionarios que, para su dicha, son cientos de miles.

De su vida personal no sabe nadie nada; ni una sola entrevista, ninguna aparición por los medios de comunicación; es decir, una vida en soledad sin ruido alguno y, por ende, una vida silenciosa de la que solo hemos podido saber cada vez que hecho alguna dádiva generosa para alguna entidad benéfica en las que, en ocasiones, hasta ha mandado un emisario al respecto.

Cuando pienso en José Tomás y veo, por ejemplo, a esa sarta de estúpidos famosos que se pasan la vida quejándose del acoso que reciben por parte de los medios de comunicación creyendo que los espectadores son tontos de remate. Les acosan porque muchos de ellos tienen en nómina a tal o cual periodista  para que se haga eco de sus estupideces y, más tarde, como digo, ir por la vida de víctimas. ¿Se puede ser más tonto? Algunos, si entrenaran lo serían todavía mucho más.

Como vemos, pasa desapercibido un hombre modélico dentro de los ruedos del mundo, un torero multimillonario que, su ego lo tiene muerto desde el primer día que se vistió de torero. ¿A quién pude interesarle mi vida dijo una vez José Tomás en México?

Esa fue toda la letanía que soltó por su boca cuando era pasto de los mejores periodistas del país azteca. Y fijémonos que, por las connotaciones de su carrera, la vida de José Tomás le ha interesado a muchas gentes puesto que, aficionados cabales se han adentrado en su vida y en su obra y, mediante la recopilación de miles de datos que han encontrado del afamado diestro has escrito incluso biografías pero, de su boca, como digo, siempre brota el silencio del que él hace gala y del que ha hecho un mundo que, a no dudar es el que le ha llevado hasta la felicidad.

Como dije, el ruido me abruma, me produce desazón que es tanto como perder la paz en el alma con el consabido riesgo para el cuerpo. Mi suerte, como le sucede a millones de personas no es otra que el anonimato en el que vivo; suerte porque, de haber hecho alguna actividad importante quizás me hubieran buscado como les ha ocurrido a miles de famosos; al respecto, tendría que haber huido porque no soporto la multitud; sigo creyendo que más de tres son un montón horrible y que llegado el caso quizás no podría escapar, caso de algún incidente violento.

La paz, la soledad y el anonimato son los tres componentes de la felicidad para cualquier persona normal. Paz para pensar, soledad para razonar y anonimato para ser el que tú has decidido ser sin tener que rendirle cuentas a nadie. Algo tan simple como lo aquí explicado no ha llegado todavía al corazón de muchas gentes que, abrumadas por el ruido ensordecedor de todo cuanto les cuentan al oído les sigue nublando la mente.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso