Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 
 
Autor: Pla Ventura
08/04/2019
LA RAZÓN DE MI VIDA

A

sí era el título del libro que narró en su día la inolvidable Evita Duarte en el que contaba sus vivencias llenas de luz y de paz. Me apodero de dicho título para mostrar mis ilusiones ante el mundo puesto que, como diría mi madre, vivir es la única tarea importante que nos pertenece. Y esa es la razón de mi vida, vivir sin herir para tratar de morir sin dolor y con alegría. Estoy hablando de algo muy sencillo, si se me apura, de una sutileza extrema pero, aquello que pueda parecer tan simple, la gran mayoría de los mortales todavía no lo han comprendido.

Decía la mamá de Facundo Cabral que se dedicó a vivir y no le quedó tiempo para otra cosa. Y le asistía toda la razón a tan afortunada dama a la que conocimos como Sara. El que se dedica a vivir con toda la sencillez del mundo, rara vez puede tener problemas y, mucho menos conflictos insalvables. Lo triste de la cuestión es cuando esa vida que tenemos para disfrutarla la mancillamos con el odio, el rencor, la envidia, la maldad; es ahí cuando fracasamos porque perdimos todos los argumentos ante nuestros semejantes.


El libro aludido de la señora Eva Duarte

En definitiva, ¿qué es la vida? Apenas un suspiro. No tenemos un pasado porque éste ya pasó y no cuenta, no esperamos un futuro porque la vida es solamente un presente al que no debemos de renunciar jamás y mucho menos olvidar. La vida es tan corta que, sufrir y perderla en banalidades es un hecho lamentable. Y luego nos quejamos. ¿Cómo lo hacemos? Buscando al culpable fuera cuando éste vive dentro de nuestro ser.

Pero sí, nuestra especialidad, de toda la vida, no es otra que buscar culpable allá a lo lejos para endilgarles nuestras ineptitudes. Todo aquel que no acepte sus propias culpas será siempre un desdichado. Pruebas las tenemos a montones. Por esta razón me emociono cuando compruebo que, personas que caminaban sin rumbo por la vida fueron capaces de cambiar de actitud, sencillamente porque descubrieron al culpable dentro y dejaron de mirar hacia fuera. Esta es la regla básica, la número uno para hallar el camino de la felicidad.

Por miles de razones me aferro a lo que llamo la razón de mi vida que no es otra cosa que vivir sin hacerle daño a nadie y, si se me permite, emulando a mi señora madre, incluso haciendo todo el bien que uno pueda hacer en su camino. A tenor de esto que cuento, un día me encontraba paseando por el mismo Rancho de los Callaitos y, una tumba me emocionó porque el único lema que rezaba en aquella lápida era el que sigue: AQUÍ YACE UN SER BUENO. No había nombres, ni apellidos, ni fechas, nada de nada. Pero, ¿les parece poco lo que decía dicha lápida? A mí me conmovió. Y así se lo conté a mi esposa para el día que yo muera que, al final de esta etapa, los míos consideraran que fui acreedor a dicho lema que tanto me emocionó.

Y, sinceramente, quiero seguir opositando para ello. Quizás muchos no me entenderán, cosa que no me preocupa en absoluto, pero que lucho con denudo para que tras mi fin sea una realidad. Si uno logra que sus familiares, de motu proprio, pongan en la lápida del ser querido aquello de AQUÍ YACE UN SER BUENO, el triunfo no puede ser mayor y, honestamente, a eso aspiro. 

Sencillamente esa quiero que sea la razón de vida, vivir sin enemigos para que cuando yo sea un recuerdo en este mundo, generaciones venideras me recuerden como lo que siempre pretendí, hacer el mejor bien sin reparar nunca en el mal.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso