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Autor: Paco Garoz Fernández de Soto
19/09/2016
FACUNDO CABRAL QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

A

yer, mientras mi amigo Lucho me reparaba la refrigeradora, pues, no funcionaba, me sacó el tema que había leído mi artículo en OPINIÓN sobre la santa de Calcuta y la otra santa catalana a la que iba dirigido mi artículo.

Con Luis se puede hablar de todo pues sabe escuchar y sabe callar, dos características imprescindibles para ser un buen contertulio… y además tiene un sentido del humor genial y una risa fácil y contagiosa que cualquier tontería que le cuentes le hace una gracia enorme. ¡Gran tipo el electricista Lucho! 

Me contaba que mi artículo le había impactado y sin apenas darme tiempo para agradecérselo empezó a contarme una historia que yo no conocía. Le escuché con atención le estaba poniendo un entusiasmo que a mí me daba la sensación que eran sus experiencias, pero no. Todo lo que me contó le ocurrió al célebre Facundo Cabral. Rápidamente conecté el disco duro de mi cerebro para intentar que todo lo que me estaba contando se me quedara grabado para luego transcribirlo al papel y que vosotros, los lectores, disfrutáseis con mi artículo……


Facundo Cabral con La Madre Teresa, documento irrepetible

Todo empezó cuando me dijo que estas dos monjas de las que yo escribía eran las auténticas santas del mundo, luchando y trabajando 24 horas al día, pagando incluso con sus vidas, en los más recónditos paisajes de países más pobres, nada comparable a las que trabajan en colegios y escuelas privadas o las que viven enclaustradas en conventos de clausura…

Y siguió: “Mira Paco, hace tiempo, y no sé dónde, leía algo que había declarado Facundo Cabral. Él quería y adoraba a su esposa, solo vivía para ella, pero un mal día su compañera enfermó y murió. Facundo cayó en un pozo sin fondo y su desconsuelo casi lo lleva a terminar con su propia vida. Creía que ya no tendría a quién darle el amor que durante tantos años había entregado a su preciosa mujer. Por eso no quería vivir”.

“Pero el destino le tenía reservada una sorpresa: En una de sus muchas giras conoció a Teresa de Calcuta y congeniaron en seguida. La monja Teresa le dijo que lo notaba muy triste y él la confesó que no tenía interés por la vida porque ya no tenía a quién entregar su amor. Ella lo escuchó con serenidad y le dijo escuetamente: “Ven a verme a Calcuta, yo te invito a ver “mi puesto de trabajo”, y así fue, al poco tiempo recibió una invitación personal para que hiciera ese viaje y no lo dudó. Algo en su corazón le impelía a viajar.

Cuando llegó hasta el humilde barrio donde estaba la hermana Teresa y se acercó a ella para saludarla, ella le miró y sin más preámbulos le dijo: “No tengo tiempo para dedicártelo, tú sígueme y observa lo que yo hago”. Facundo estuvo a su lado más de diez horas y casi estaba agotado solo de seguir a aquella menudita monja que parecía incansable y con una vitalidad de una jovencita de 20 años, hasta que al final del día en una frugal cena Facundo le comentó: “Es increíble lo que usted trabaja: heridos, enfermos, tullidos, amputados, abandonados en las calles por ser de la casta de “los intocables”, moribundos, leprosos… ¡estoy desbordado por tanta entrega de usted!, pero no sé yo si podría ayudar en algo”.

“¡Claro que puedes, vente mañana temprano de nuevo”.

Facundo madrugó y animoso se acercó a ella que ya llevaría allí varias horas y le preguntó: ¡Ya estoy aquí, ¿qué debo hacer?!.. ¡Empieza por donde quieras, aquí hay mucha mies que cortar y pocos trabajadores, así que tú decides”…

Con fuerzas de flaqueza Cabral ayudó en mil cosas y al tercer día casi sin un respiro comprendió que ahí era donde él quería estar dando el amor que tenía guardado y que pensaba que ya no sería capaz de dar, y pedía a Dios que le diera muchos años de vida para poder ayudar a tanto necesitado, aunque lo único que les podía entregar era AMOR.

Facundo Cabral aprendió que regalar amor sin miramientos es lo mejor que uno puede hacer en su vida humana y, sobre todo dejó de pensar que a él ya no le quedaba más amor que dar en esta tierra. Solo una bala traicionera disparada por un asesino pudo segar esta vida que empezaba a comprender para qué estaba en este mundo. 

 
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  Autor: MARTINEZ MARIA JOSE 20/06/2017
  QUE HUMILDAD QUE CALIDAD HUMANA SIN PALABRAS  
  Autor: cristina alvarado 02/01/2017
  ¡¡¡Genial artículo!!! Es la primera vez que leo uno tan humano y de esta calidad. ¿Tiene más artículos este escritor?... Informarme por favor.  
  Autor: paco garoz 02/01/2017
  ¡¡He quedado muy sorprendido. Favorablemente, por supuesto!! Mi humilde artículo ha quedado precioso... ¡Menuda sorpresa!